Elvis ha muerto, pero parece que alguien olvidó enterrarlo del todo. Tras la máscara de Dead Elvis & His One Man Grave se esconde un hombre orquesta neerlandés que convierte el rockabilly en una película de terror de serie B. Guitarra, batería, ataúd y estética de ultratumba sirven para levantar un repertorio de rockabilly, garage, blues trash y rock & roll primitivo, siempre atravesado por el humor negro y una saludable obsesión por monstruos, cementerios y muertos vivientes. Aquí el espectáculo importa tanto como las canciones: Dead Elvis toca varios instrumentos simultáneamente mientras despliega un imaginario macabro que parece salido de una sesión de medianoche
